ERASMUS+ KA229 - SHARE

WHERE ARE YOU FROM? MOVILIDAD DE ESTUDIANTES ERASMUS+ KA2

¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Qué idioma hablas? A veces, estas sencillas preguntas  no  son fáciles de contestar. Vidas de ida y vuelta, familias viajeras, antepasados de otros continentes, lenguas y proyectos  que se multiplican entre sí.  Nuestras dos nuevas estudiantes, Vanessa y Helena, son portuguesas, atlánticas. Y venezolanas, también madeirenses, sudafricanas, un tanto tropicales e insulares. Un toque español ya van teniendo.  Hablan en castellano, portugués o inglés, mezclando  incluso un poquito de bable y todo ello adornado con el acento de Madeira.

Tras un largo viaje de tres vuelos (Funchal, Lisboa, Madrid, Asturias), aterrizaron en Ranón un martes por la noche. Proceden del centro asociado en Calheta, Portugal y disfrutan de una movilidad de larga duración (dos meses)  gracias al proyecto ERASMUS + KA 2, SHARE .  Las clases se les hacen cortas e interesantes, pero difíciles. En Calheta casi todas las asignaturas eran de dos horas y aquí se les pasan volando. Un poco de Filosofía, Historia, Lengua, Geografía, Inglés, actividades extraescolares (visita a la Universidad, ruta de La Regenta…) Nos ha costado tiempo diseñar su currículo para que fuese a la vez provechoso, asequible y agradable. Ojalá lo hayamos logrado, no solo en su beneficio, sino también en el de nuestro centro. Casi sin darnos cuenta, en estas situaciones excepcionales, como cuando vienen invitados, todos tratamos de mostrar  nuestra mejor cara. Y esa buena disposición mutua suele funcionar.  En pocas semanas serán un elemento más del Selgas, no se querrán ir y nosotros sentiremos pena de verlas marchar, porque son encantadoras.  Habremos cambiado un poco para entonces y ellas más aún. Sus anfitriones, Ana y Galo, son ya sus amigos. No serán los únicos.

Para ayudarlas con la lengua, que Vanessa conoce bien pero cuya escritura quiere mejorar, y que Helena maneja ya con sorprendente facilidad, tenemos a nuestra ex alumna Miriam Seivane, convertida ahora en toda una doctora. Ella les impartirá un acelerado curso de quince horas. A su vuelta, quieren examinarse de español, cada una a su nivel.

Tanto el alumnado como el profesorado han demostrado interés e implicación en que estas alumnas se adapten y aprendan. Eso es de agradecer y me consta que ellas lo están valorando. A los 16 años, algunas experiencias son inolvidables. No es necesario ponerse trascendentes, pero en ocasiones es inevitable: vemos crecer la vida ante nuestros ojos. Tengámoslos bien abiertos, pues cada día puede ser un espectáculo, una aventura, una película. Si esto es así para nosotros, imaginaos para ellas.

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